El Tarot

La única manera segura para conocer el futuro consiste en esperar a que llegue. El futuro de uno depende de sus acciones.

¿pero cómo la forma de una tirada responde al fondo de la cuestión?

Los arcanos se expresan en un lenguaje que accede al inconsciente, revelando patrones míticos y arquetipos presentes en la situación del consultante. Éste, al ver el mito narrado en las cartas, lo reconoce en parte, aunque a veces el ego rechaza o trata de ignorar aquello que no quiere oír. Estos patrones se repiten de forma persistente. Vivimos las tramas míticas una y otra vez hasta que las reconocemos en nosotros, permitiéndonos integrar las lecciones evolutivas necesarias para nuestro devenir.

Al aceptar y atender al mito lo resolvemos, entonces su parte trágica nos abandona y nos empoderamos frente a su toxicidad.

Sincronicidad.

En cada instante un modelo energético se proyecta sobre el mundo. A todos los seres nos afecta esta energía, aunque cada uno la percibe y transita a su manera. Este modelo influye holísticamente generando sincronicidades e impregnando todo con la cualidad del momento. Al elegir las cartas, el consultante recibe la influencia de ese instante y a la vez lo crea. En los arcanos se encuentra con aquellos símbolos que interpelan a sus vivencias, expresando lo que podría llamarse “el guión que protagoniza”. Conocer el guión permite comprender que este se puede interpretar de infinidad de maneras. Es el actor quien, dependiendo de su conciencia, transita el momento y actúa con su voluntad e iniciativa, asumiendo idealmente la responsabilidad de su evolución, haciéndose cargo de sus tramas y de la realización de su vida.

“Conocer el propio destino implica reconocer la propia índole” C. G. Jung

El Tarot es así una herramienta que permite la mejor comprensión del destino. Dicho de otro modo, es un mapa de los procesos de nuestra odisea anímica, que nos ayuda a reconocer los mitos que uno vive facilitando así su integración. Es ahondando en la comprensión de lo que nos sucede donde hallamos la solución a las lecciones evolutivas necesarias para nuestro devenir.

El valor de la adversidad.

Los problemas que nos encontramos suelen señalar las facetas no atendidas de nuestra alma, arrojando luz sobre aquello que nos conviene trabajar. Atender a nuestros dolores nos permite trascenderlos. Asimismo, las dudas son oportunidades maravillosas para comprender al otro, para dejar de proyectar nuestro entendimiento del mundo sobre todo aquello que vemos.

Código ético

Cada uno es responsable de sus propias decisiones. Si tienes problemas legales o de salud te recomiendo acudir a profesionales cualificados.